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jueves, 3 de marzo de 2016

Creacionismo científico antievolucionista o ciencia de la creación: tratando de explicar por qué esta teoría hasta podría ser cierta, pero nunca científica



El creacionismo antievolucionaista es una propuesta proveniente del fundamentalismo religioso que pretende un tratamiento igualitario en las escuelas y los colegios de la teoría evolucionista y el creacionismo. Defiende una interpretación literal de Génesis, según la cual el Universo ha sido creado en seis días de 24 horas, hace no más de diez mil años. Que Adán y Eva fueron dos personajes reales que dieron inicio a la especie humana. Que hubo realmente un diluvio universal y que todas las especies fueron creadas tal como existen hoy en día. Que el hombre y el mono tienen diferentes ancestros y que las características geológicas de la Tierra se explican por catástrofes a gran escala como el diluvio universal, etc.

No habría problemas en que la gente crea en esto y hasta lo propague, pero los fundamentalistas religiosos van más lejos: pretenden convertir estas creencias en una teoría científica, tratando de probar estos postulados a través de supuestos datos y procedimientos científicos. Todo empezó en los Estados Unidos con una clara intención política cuando la ultraderecha política se alió con los fundamentalistas cristianos para ocupar una posición más relevante en la educación pública norteamericana. Sin embargo, como la Constitución Norteamericana exige la separación de la Iglesia del Estado, era imposible prohibir la enseñanza de la teoría de la evolución ni introducir en las escuelas el creacionismo porque se trata de una doctrina religiosa.  De ahí que se procedió a presentar esta última como si se tratase de una teoría puramente científica y hasta se logró que el estado de Arkansas sancionara una ley que requería el tratamiento igual para la teoría de la evolución y el creacionismo.  

La reacción en contra de esta ley no se hizo esperar y fue enorme; de manera tal que el asunto llegó hasta las Cortes desafiando su constitucionalidad. Fue entonces cuando el juez W.R. Overton estableció que en este caso habría que verificar algunos estándares aceptables en la ciencia para decidir si el creacionismo los admitía. El juez habrá sido bien asesorado porque estableció criterios adecuados que dentro de la comunidad científica se consideran irrenunciables para que un determinado procedimiento pueda ser considerado científico. El magistrado determinó que la ciencia auténtica:

-          Opera de acuerdo con las leyes naturales (o sociales);
-          Sus explicaciones deben hacer referencias a estas leyes para que sean científicamente adecuadas;
-          Es empíricamente verificable;
-          Sus conclusiones son tentativas (no finales);
-          Es falsable. 

Queda claro que la ciencia de la creación no satisface estos estándares. No existen leyes que podrían ser invocadas para explicar, por ejemplo, el diluvio universal porque, de acuerdo con el creacionismo, el diluvio fue provocado por una intervención divina. En hipotético caso que esto fuera correcto, igualmente la explicación no sería científica porque la voluntad de Dios no está sujeta a ley natural alguna. El creacionista explica pues sus postulados conduciéndose siempre a la utilización de causas sobrenaturales y no a leyes conocidas. Cuando afirma que la creación  del Universo sucedió no más de 10 mil años atrás, no lo hace sobre la base de evidencias empíricas ni argumentos científicos defendibles hoy en día, sino debido a su compromiso previo con las Sagradas Escrituras. 

Además, los postulados creacionistas no son tentativos sino finales y definitivos, pues nunca serán cambiados ya que no existe observación alguna que pueda refutar la creencia de los creacionistas que el Sol, la Luna, las estrellas, la Tierra y la vida fueron creados simultáneamente, separados por espacios solamente de unos días. La verificación empírica no juega aquí un rol decisivo porque la decisión ya está tomada. Pase lo que pase, sus postulados seguirán siendo los mismos. 

Concluyendo, hay que recalcar que el estándar científico sobresaliente consiste en aceptar o rechazar las explicaciones, sobre la base de la lógica y las evidencias empíricas y no sobre la base de las meras opiniones, las autoridades ni verdades reveladas que han sido supuestas de antemano y se constituyen en verdades indiscutibles e incambiables. Consecuentemente, las afirmaciones del creacionismo son dogmáticas y no científicas, y esta conclusión no trata sobre la verdad sino sobre la cientificidad: puede ser que lo que los creacionistas afirman sea cierto pero nunca será científico.

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